Inicio esta reseña culpando la escasa tradición de comida peruana en Guatemala, situación que ha impedido a muchos tener una opinión objetiva si no has tenido oportunidad de probarla en Peru o países con amplia colonia de ese país sudamericano. Catalogada mundialmente cómo una de las cocinas más exquisitas para el paladar humano, esta premisa se cumple únicamente si llegas al lugar correcto. Tristemente La Victoria, es un restaurante con una maravillosa apariencia visual en cada plato pero inversamente proporcional a la calidad en sabor, sazón y el afamado toque peruano que uno desea encontrar. Sabores planos, mal integrados con los ingredientes y especias incas que nunca te transportan más allá de un cocinero chapin intentando la magia peruana sin haber aprobado al menos el curso de INTECAP. Servicio más que atento del personal para disfrazar un intento fallido de tan afamada cocina. Me disculpo con ustedes por la crítica tan dura, pero el asesinato de uno de los mejores sabores del mundo sólo podía calificarse de esta manera. Con el corazón roto no me atreví ni a darle oportunidad al postre; pedí la cuenta para jamás volver.



