Como muchos que rara vez se animan a dejar un comentario, pero que, cuando lo hacen, dicen: "Nunca escribo reseñas, pero esta experiencia fue tan increíble que sentí que debía hacerlo". De verdad, les digo: ¡VAYAN y pruébenlo por ustedes mismos! No solo por la comida, sino también por el servicio excepcional. Los platos fuertes que pedimos —el boeuf bourguignon de costilla y el petit cochon— estaban espectaculares, una explosión de sabores. Además, cuentan con una selección de vinos bastante amplia. Por ser un Bistró francés pedimos un vino tinto frances, la recomendación del chef, un Amstramgram Les Sacrés Rouge de Calmel & Joseph. De postre pidan el Brioche Pain Perdu un 100! Y lo mejor de todo: el chef Benjamín te atiende personalmente, y la atención de todo el equipo fue simplemente fenomenal.
