La comida es fantástica pero lo que hace la diferencia es la atención excelente y personalizada. Los meseros fueron demasiado amables y el tiempo y orientación que nos dio el sommelier francamente es de otro mundo. La carne asada en su punto ( pedimos medio-rojo), ensalada “consentida” 10/10 y las guarniciones tradicionales, que incluye el plato, están a la altura de las expectativas. Una experiencia gastronómica integral!
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